Artículos de Expertos | 2026-10-12 08:00:00 | Tiempo de lectura: 9 minutos

Al arrancar un proyecto, el primer trabajo de patentes no es presentar solicitudes

Decidir «cuántas patentes presentar» al arrancar un proyecto invierte el orden: la cifra solo tiene sentido cuando se sabe qué proteger. Antes hay que responder cinco preguntas: hasta dónde han llegado otros, quiénes son los competidores, qué rutas técnicas tienen más patentes, qué mercados importan y si la ruta prevista tiene obstáculos evidentes. El número de solicitudes es el resultado de estas respuestas, no el punto de partida.

Fuente: Este artículo fue adaptado por Reehor IP a partir de un artículo original de su cuenta oficial de WeChat.

Introducción

«Acabamos de aprobar un proyecto nuevo y pensamos presentar cinco patentes. ¿Le parece suficiente?»

Escucho esta pregunta varias veces al mes. Lo primero que suelo responder es otra pregunta: ¿qué deben proteger esas cinco patentes? ¿Lo tienen claro?

La respuesta habitual es: todavía no. Primero fijamos el número y luego lo vamos llenando.

Ahí está el problema. Cinco no es necesariamente un error, y diez no es necesariamente lo correcto. Lo que falla es el orden: se decide cuántas solicitudes presentar antes de saber qué hay que proteger.

1. «¿Cuántas solicitudes?» es una pregunta de producción, no de decisión

«¿Cuántas patentes presentamos?» es una pregunta sobre volumen. El volumen importa, pero no es lo primero que hay que preguntar el día en que arranca un proyecto.

Para responder «cuántas», primero hay que saber «qué proteger». Y para saber qué proteger, antes hay que responder a varias preguntas: hasta dónde han llegado otros, dónde han presentado patentes los competidores, qué rutas técnicas están bloqueadas y en qué países se va a vender el producto. Mientras no haya respuesta, cinco o diez son solo un número sin fundamento.

Hay un riesgo mayor. Si la primera pregunta sobre patentes en la reunión de lanzamiento es «cuántas», todo el trabajo de propiedad intelectual del proyecto tiende a tratarse como una tarea de producción. Una tarea de producción se mide con facilidad por cantidad. Es mucho más difícil medir si el trabajo fue el correcto.

El proyecto sigue entonces un camino natural: alcanzar la cifra, entregar los borradores a tiempo y contabilizar a fin de año. Si esas patentes cubren los puntos técnicos que de verdad importan queda para después. A veces nadie vuelve a preguntarlo.

La primera pregunta que se hace suele marcar cómo se trabaja en el resto del proyecto.

2. Por qué se pregunta «cuántas» por instinto

No es necesariamente falta de conocimiento. Las organizaciones prefieren de forma natural lo que se puede contar.

«Cuántas solicitudes» es fácil de calcular: coste por solicitud, coste de cinco, si alcanza el presupuesto, qué parte del objetivo anual se cumple. En cambio, «¿hasta dónde han llegado otros?» o «¿qué riesgo tiene esta ruta?» son difíciles de convertir en cifras y de incluir en un cuadro de indicadores.

Por eso, en las reuniones, estas preguntas suelen perder frente a «cuántas».

Pero lo que es fácil de medir no siempre es lo más importante. Gran parte del valor real del trabajo de patentes está en juicios que al principio no se traducen en números.

3. Las cinco preguntas que hay que hacer al arrancar el proyecto

Pregunta 1: ¿Hasta dónde han llegado otros?

No es lo mismo que preguntar si existe una solución parecida.

«¿Hay una solución parecida?» mira el estado de la técnica. «¿Hasta dónde han llegado otros?» mira en qué punto está la propia ruta técnica: quién trabaja en ella, cuántas generaciones lleva y qué ha cambiado recientemente.

Si otros van ya por varias generaciones y usted empieza desde cero, necesita una respuesta clara sobre cómo va a alcanzarlos. Si otros probaron varias rutas y las abandonaron, merece la pena averiguar por qué. El motivo puede ser técnico, o de coste o de mercado.

El valor principal de esta pregunta es que puede cambiar la dirección del proyecto, o incluso descartarla.

El gran ahorro de un proyecto nunca viene de presentar dos patentes menos. Viene de descubrir pronto si la dirección merece más inversión. Lo que se ahorra puede ser gasto de I+D, coste de moldes o uno o dos años de trabajo de un equipo.

Pregunta 2: ¿Quiénes son los principales competidores?

Muchas empresas saben quiénes son sus competidores. Menos siguen preguntando:

  • ¿Cuántas patentes relevantes ha publicado esa empresa?

  • ¿En qué direcciones técnicas se concentra?

  • ¿En qué países y regiones ha entrado?

  • ¿Hacia dónde apuntan las solicitudes publicadas en los últimos años?

Las patentes publicadas son una de las fuentes públicas más importantes para leer la dirección técnica de un competidor. No son un documento estratégico completo. Las solicitudes de invención suelen publicarse unos 18 meses después de la fecha de presentación o de prioridad, de modo que lo que se ve siempre tiene cierto retraso. Algunas solicitudes pueden ser además defensivas, de reserva o rutas ya abandonadas.

Aun así, leer juntos durante un periodo las direcciones de solicitud, los cambios de solicitantes y la cobertura por países muestra mucho que no aparece en el marketing del producto ni en las ferias.

Pregunta 3: ¿Qué rutas técnicas tienen más patentes?

Un mismo objetivo técnico suele poder alcanzarse por varias rutas. Una puede ser madura, barata y conocida por el equipo, pero estar densamente patentada. Otra puede parecer menos directa y tener muchas menos patentes.

La elección de ruta no debería comparar solo rendimiento, coste, fiabilidad, plazo de entrega y capacidad del equipo. Debería añadir una dimensión más: ¿cuánto margen de patentes deja esta ruta?

Una ruta con muchas patentes no está cerrada por definición. Si hay riesgo real depende de las reivindicaciones concretas, de la situación jurídica (concedida, en vigor o caducada) y de los países de destino.

Lo que hace falta aquí no es un simple semáforo en rojo o en verde. Es un mapa que cruce las rutas técnicas con la distribución de patentes. Ese mapa no es solo para el departamento de patentes. Debe estar sobre la mesa cuando I+D elige la ruta.

Pregunta 4: ¿Cuáles son los mercados prioritarios?

Suena a pregunta comercial. En la práctica, determina el alcance y el coste del trabajo de patentes.

La razón es sencilla: las patentes son territoriales. Una patente concedida en China no tiene efecto en Estados Unidos, Alemania o Japón. Tener libertad de explotación en un país no significa tenerla en otro.

Por eso, al inicio del proyecto conviene decidir pronto tres cosas: dónde están los principales mercados de venta, dónde se fabricará el producto y dónde operan los principales competidores.

Eso no significa que haya que fijar todos los países antes de la primera solicitud. Los plazos dejan cierto margen:

  • para invenciones y modelos de utilidad, el Convenio de París concede en general un plazo de prioridad de 12 meses; para diseños, 6 meses;

  • por la vía PCT, la decisión final de entrar en fase nacional puede aplazarse en la mayoría de los países hasta unos 30 meses desde la fecha de prioridad.

Lo importante es tener una dirección pronto, no cerrar la lista de países el primer día.

Del mismo modo, en los países sin ventas, sin fabricación y sin valor competitivo u otro valor estratégico, conviene revisar periódicamente si tiene sentido seguir pagando anualidades para mantener las patentes.

Pregunta 5: ¿Hay obstáculos evidentes en la ruta que queremos seguir?

Después de las cuatro primeras preguntas, la atención vuelve a su propio plan.

Fíjese en la palabra «evidentes».

Al arrancar el proyecto no suele ser necesario llevar cada ruta candidata hasta la profundidad de un análisis formal de libertad de explotación (FTO). Lo más práctico es comprobar primero si ya se ven obstáculos de patentes en el camino. Si aparece una patente de alto riesgo, entonces se hace una búsqueda más profunda y una comparación reivindicación por reivindicación.

Muchos riesgos graves se pueden detectar pronto. Otros dependen del momento de publicación y del alcance de la búsqueda, y solo aparecen con un análisis más profundo posterior.

Por eso, el propósito de una búsqueda temprana no es garantizar que todos los riesgos se encuentren de una vez. Es ver lo que hay por delante mientras todavía se puede cambiar de ruta.

4. Qué cambia después de las cinco preguntas

Trabajar bien estas cinco preguntas suele traer tres cambios:

  • Puede cambiar la dirección del proyecto. Es el mayor valor y el que más a menudo se subestima.

  • La elección de ruta gana una dimensión. «¿Cuánto margen de patentes hay?» se discute junto al rendimiento y al coste.

  • El presupuesto tiene una base. La empresa puede ver qué puntos técnicos y qué países merecen la inversión.

Solo entonces llega la pregunta inicial: ¿cuántas patentes debemos presentar?

A esas alturas, la respuesta suele salir de forma mucho más natural. Saber dónde han presentado los competidores indica qué posiciones merece la pena disputar. Saber qué rutas están saturadas indica dónde hay que diseñar alrededor y dónde construir cartera. Saber cuáles son los países clave indica adónde debe ir el presupuesto de solicitudes en el extranjero.

El número de solicitudes es el resultado de una decisión, no su punto de partida.

Conclusión

Volvamos a la pregunta inicial: cuando arranca un proyecto nuevo, ¿cuál es el primer trabajo de patentes?

No es firmar un encargo para presentar cinco o diez solicitudes. Es hacer primero estas cinco preguntas:

  • ¿Hasta dónde han llegado otros?

  • ¿Quiénes son los principales competidores?

  • ¿Qué rutas técnicas tienen más patentes?

  • ¿Cuáles son los mercados y países prioritarios?

  • ¿Hay obstáculos evidentes en la ruta que queremos seguir?

Ninguna de ellas es complicada. Responderlas bien exige, aun así, cierto trabajo de búsqueda y análisis.

Lo que deciden es hacia dónde va I+D, dónde se gasta el presupuesto de patentes y si el proyecto debe seguir según lo previsto. El número de solicitudes puede esperar a que haya respuestas. No será demasiado tarde.

¿Arranca un proyecto nuevo? Decida qué proteger antes de contar solicitudes.

Reehor IP asiste a empresas internacionales y a abogados extranjeros con búsqueda de patentes en la fase inicial, análisis de patentes de competidores, mapas de patentes por ruta tecnológica y estrategia de solicitudes en China.

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